Las “Pettole”, Sabrosas Frituras Típicas De Navidad


Entre las delicias de la cocina pugliese se encuentran las pettole, fantásticas piezas de masa frita, suave y esponjosa, de sabor salado o dulce. No existe pueblo en Puglia, donde en ocasión de las fiestas navideñas no se preparen las pettole. Si bien el nombre que se ha generalizado es “pettole”, en la ciudad de Bari se llaman “popizze”, pero en la provincia “pettue” o directamente “pettole” como también se las llama en Foggia, en Brindisi “pettuli” y en Lecce “pittule”. Se pueden comer al natural, o con distintos rellenos salados o dulces (anchoas, bacalao, tomates secos, alcaparras, cebollas, aceitunas, y entre los dulces ricota con ralladura de limón y canela o mermelada) distintas cubiertas como por ejemplo azúcar espolvoreada, rociadas con miel o con vincotto de higos.

Los ingredientes para hacer las péttole, para cuatro personas son:


• 500 gramos de harina de trigo• Medio sobre de levadura de cerveza• Aceite de oliva• Sal

Para su preparación habrá que seguir los siguientes pasos:

1. Primeramente pondremos en un recipiente bastante grande, dos vasos y medio de agua tibia, la sal y la levadura que habremos diluido un poco antes con agua tibia también. Mezclamos todo bien.
2. A continuación, incorporamos poco a poco la harina amalgamándola con las manos constantemente.



3. Trabajarla por largo tiempo hasta obtener una preparación semilíquida adicionando, si es necesario, más agua tibia.
4. Cuando hayamos obtenido una masa suave, la dejaremos reposar para que fermente, durante dos horas aproximadamente en un lugar caliente, no frío.




5. Una vez dejado reposar, tomamos un poco de la pasta con una cuchara o puñados con la mano mojada en agua tibia y la freímos en aceite caliente. Al freír la llama debe estar alta para que se doren rápido y no se empapen de aceite.


6. Finalmente, cuando los buñuelos estén dorados, los retiramos y los colocamos sobre papel absorbente para quitar todo el aceite posible y servimos. Se recomienda servirlos calientes, ya sea al natural o servirlos dulces: para ello solo hace falta espolvorear azúcar, miel o vincotto por encima.


La tradición cuenta que antes de comerlas se debe rezar un Padre Nuestro y este tipo de norma se sigue respetando, incluso en las familias no muy religiosas.
Existen varias leyendas sobre el origen de las Pettole. Su nombre proviene casi seguramente del latín “pitta” que significa pequeña focaccia.
Una de estas leyendas narra que en el medioevo, en la ciudad vieja de Taranto, el día de Santa Cecilia, una humilde mujer, madre de familia, se levantó como siempre a preparar la masa para el pan. Mientras la masa fermentada escuchó un sonido de “ciaramelle” (gaitas), se asomó a la ventana y vio que venían los “zampognari” (gaiteros) tocando unas alegres marchas navideñas. Hipnotizada por la melodía comenzó a seguir a los zampognari por las calles de la ciudad. Llevada por el entusiasmo general, olvidó la masa en preparación.




Cuando regresó a su casa se dio cuenta de que la masa había fermentado demasiado y no podría utilizarla para el pan, entretanto, sus hijos se habían despertado y exigían su desayuno. Sin quedar atrapada en la desesperación, calentó el aceite y se puso a freír los trozos de masa hinchada en el aceite, obteniendo unas bolas fritas, bien doradas, que gustaron mucho a sus hijos. Los pequeños, curiosos preguntaron: "Pero, cómo se llaman?" - Y ella pensó que se parecían a la focaccia respondió en dialecto: "pettel '" (es decir, pequeñas focaccias).
Todavía no satisfechos con la respuesta los hijos preguntaron: "E 'cce sont?" – y ella viendo que eran muy blandas respondió: "l' cuscin' du Bambinell" (la almohada del Niño Jesús).

Cuando terminó de freír toda la masa, salió a la calle con sus hijos, feliz y satisfecha, para ofrecer las pettole a los zampognari que con la melodía de su pastoral hicieron posible este milagro.



La leyenda refleja la realidad de los pobres, gente sencilla que prepara una sabrosa y nutritiva comida con los productos de que dispone. La masa se prepara en el “limmù”(un recipiente grande de barro, vidriado en el interior). Terminado el amasado, se pone levar la masa, se cubre el “limmu” con una manta de lana en un lugar cálido, por lo general cerca de la chimenea, protegida de las corrientes de aire que atrasan el proceso de fermentación, que es crucial para el éxito de las pettole. De estricta competencia de abuelas, madres y tías, la preparación de las pettole, representa antes de las fiestas, un momento de interesante participación y acercamiento a las hornallas.

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