La Befana

La etimología del nombre "Befana", es una abreviación del término Epifanía que, a su vez, deriva del latino Epiphanía y del griego επιφ?νεια que significa: "manifestación". Antiguamente era una fiesta pagana que conmemoraba a una misteriosa divinidad lunar símbolo de la abundancia.
Su origen remonta a cuando se creía que en los diez días precedentes al solsticio de invierno, misteriosas figuras femeninas sobrevolaban los campos recién sembrados.





Los romanos pensaban que era la misma diosa de la fertilidad Diana que las guiaba; muchos las dibujaban como viejas y feas a imagen de la naturaleza que muere en invierno antes de volver a nacer en primavera, o como representación del año viejo que deja lugar al nuevo. La religión cristiana censuró estas creencias paganas, así que desde XII hasta XIV siglo, la Befana fue solamente una fiesta y no una persona.

Para que se vuelva a dar semblante humano a la befana hay que esperar hasta el siglo XV, cuando se empieza a hablar de befanas como brujas que andan por la noche espantando a los niños. A medida que va pasando el tiempo, la befana se convierte en una buena viejecita que lleva presentes a los chicos merecedores. Hoy en día, la befana ha adquirido un significado casi pedagógico, como una abuelita bondadosa que premia con postres y caramelos y castiga con el temido carbón.


Origen de la leyenda de la Befana


Según cuenta la leyenda de la Befana, los Reyes Magos al perderse de camino a Belén para llevar sus presentes al niño Jesús, pidieron ayuda a una anciana para que les guiase en el camino; a pesar de las súplicas de los Reyes Magos para que les ayudara, la anciana no accedió y se quedó en su casa.

Después de pensárselo mejor, la anciana se arrepintió de no haber acompañado a los Reyes Magos y preparó una cesta con varios dulces y se fue en busca de los Reyes Magos; al no conseguir encontrarles, la anciana se iba parando en cada casa que encontraba y regalaba los dulces que había preparado a los niños, confiando en que alguno de ellos fuera el niño Jesús.


La Befana en Italia

Frecuentemente la befana ha sido descripta como una vieja que vuela sobre una escoba. Se diferencia del estereotipo de una bruja porque la Befana está sonriente y tiene una bolsa o saco lleno de exquisiteces, regalos para los niños que los merecen, pero también carbón para los que no se han comportado bien durante el año. El llamado “carbón” es una golosina, totalmente comestible, de color y forma de carbón.



El origen de esta figura mítica probablemente está en relación a tradiciones agrarias paganas relativas al año transcurrido, preparado para renacer como año nuevo, de hecho representa la conclusión de las festividades navideñas como el interregno entre el fin del año y el inicio del nuevo.

La apariencia de vieja sería una representación del año viejo, a punto de concluir: una vez concluido, puede arder así como sucede en muchos países europeos, donde existía la tradición de quemar títeres o muñecos de ropas gastadas, al inicio del año; desde este punto de vista, el uso de los dones asume un valor propiciatorio para el nuevo año.


En Italia la celebración de la Befana adquiere distintos significados según las diferentes regiones. En Veneto, los chicos andan de casa a casa, entonando laudes a la Familia. En Toscana, existen las así dichas "befanatas", actuaciones sacras y profanas. En Calabria, Sicilia, Apulia y los Abruzzos se llaman "befanatas", los cantos llevados a cabo por los niños y adolescentes a cambio de regalos.

La tradición; indica que cada 5 de enero por la noche, se debe dejar un platito con una mandarina o una naranja y un vasito de vino para que la bruja entre en “calor”; a la mañana siguiente los niños encontraran junto a los regalos la fruta consumida y unos restos de cenizas con la huella de los dedos sobre el platito donde se dejo la mandarina.

Hay incluso una rima que por estos días se dice haciendo referencia a la Befana…

” La Befana vien di notte con le scarpe tutte rotte col cappello alla romana viva viva la Befana! “



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