MOLFETTA

Molfetta es un importante puerto pesquero situado a 25 kilómetros al norte de Bari, sobre el mar Adriático, en el trazado de costa comprendido entre Giovinazzo y Bisceglie. Tiene un centro histórico medieval que ha sido restaurado recientemente. Es una ciudad en expansión continua. Al centro histórico se han sumado en los últimos diez años muchas zonas de expansión. Tanto, que la ciudad ha crecido cuatro veces en los últimos cincuenta años.


Molfetta – Città moderna
Tiene una historia muy antigua, aquí se han encontrado rastros de asentamientos humanos que datan de la prehistoria. Según algunas fuentes, fue centro cultural y comercial importante bajo el control de los Suabos, Angevinos y Aragoneses. Fue puerto de embarque y llegada de peregrinos y cruzados para y desde Tierra Santa. El Santo patrono de la ciudad, Corrado de Baviera, fue uno de esos peregrinos el cual decidió establecerse para siempre en Molfetta
Hoy Molfetta está localizada en una gran área industrial, y es un centro comercial muy activo con un mercado íctico y fruti-hortícola entre los más florecientes della Puglia. Está rodeada también de fértiles campos de cultivo, que favorecidos por el clima atenuado y por la influencia del mar, permite que crezca una variada vegetación.




Molfetta – Storica e moderna


Molfetta es una ciudad que antiguamente surgió en una pequeña isla, llamada isla de San Andrea, su vocación ha sido siempre el mar y precisamente su actividad principal es la pesca, tiene la flota pesquera más numerosa del bajo Adriático.



Molfetta - Porto



El Centro Histórico


La ciudad se presenta en dos partes claramente diferenciadas: por un lado la aldea medieval con sus características calles angostas. Del otro lado un conglomerado moderno con anchas calles y edificios.




Plano del Centro histórico medieval


El núcleo histórico situado hoy en una península, que antiguamente fue la Isla de San Andrea, tiene una planta en forma elíptica, circundada por el mar y un muro. En casi todas las ciudades marítimas medievales la defensa era confiada al trazado tortuoso de las calles, así es en este caso con calles paralelas y curvilíneas, con cambios bruscos de sección, que parten de la única calle meridiana, “Via Piazza”, como las espinas de un esqueleto de pez. Otra medida defensiva muy frecuente en las angostas calles son las “cavalcavia”, una especie de puentes elevados que unen a viviendas de uno y otro lado de la calle. Por la “Porta della Terra” se entra en el Borgo Antiguo, esta puerta conserva todavía hoy las bisagras del antiguo portón de madera de la ciudad. En el Centro histórico se presentan elementos arquitectónicos como iglesias y palacios, con escudos nobiliarios y máscaras donde se funden las antiguas culturas orientales y occidentales en un tipo de arquitectura que no es fácil encontrar de manera tan acentuada en estructuras medievales de otros lugares.




Molfetta – Centro Storico



El “Pulo di Molfetta”

El territorio fue habitado desde el Neolítico en la zona del “Pulo” donde se encuentran grutas naturales y donde ha sido hallada una necrópolis. El "Pulo de Molfetta” es un gran pozo con más de 30 metros de profundidad y un diámetro de unos 150 metros, creado por la erosión del agua y el consiguiente hundimiento del suelo de piedra caliza, los primeros habitantes se asentaron allí en la prehistoria. Las paredes verticales del Pulo presentan numerosas grutas dispuestas a distintas alturas y comunicadas entre ellas. Algunas de estas grutas ofrecían reparo para los habitantes y otras eran utilizadas para usos religiosos y funerarios.



Pulo di Molfetta

Apuntes históricos

Algunos piensan que desde los asentamientos humanos en las cuevas del Pulo, se trasladaron a la costa en busca de viviendas más seguras estableciéndose en una pequeña isla separada de tierra firme por un corto tramo de mar. Sobre esta isla, llamada de San Andrea, los hombres han vivido en la época prehistórica dedicados a la agricultura, caza, pesca y ganadería. La hipótesis más aceptada hoy es que en ese lugar fue fundada Molfetta por los griegos alrededor del siglo IV a. C., el nacimiento de la ciudad, es casi seguro debe estar conectado a la fase histórica ligada a los orígenes de la civilización mediterránea. Alrededor del siglo VII. a. C. se inició la migración de las colonias griegas a los territorios del sur de Italia, Molfetta también fue influenciada por el helenismo, como lo demuestra los templos dedicados a las diosas Ceres, Venus y Juno.
A los griegos los sucedieron los romanos, bajo el dominio de Roma se aprobaron leyes e incluso el escudo de armas, un escudo rojo cruzado por una banda blanca con la sigla S.P.Q.M., rematada por una corona con cinco puntos; la muralla de la ciudad fue fortificada, y las dos entradas principales equipadas con puentes levadizos.

Stemma di Molfetta



Un documento del 217 d.C. prueba la existencia de un poblado de pescadores llamado Respa, probablemente una mala transcripción de Melpha que derivaría de la palabra malf, que significa cavidad. La ciudad reaparece en un documento del 925 d.C. citada como Melfi y localizada sobre la isla de San Andrea.
Bajo el dominio de los normandos en el siglo XI, Molfetta goza de una discreta autonomía que contribuyó a su desarrollo económico. En el transporte marítimo se convierte en paso obligado de importantes embarcaciones como las de los comerciantes venecianos, amalfitanos, eslavos y griegos que construyeron en su territorio depósitos de mercancías.
Molfetta vivió en la época una tragedia similiar a aquella que sufrió Roma con el Saqueo de los Lanzichenecchi. La mañana del 18 de julio de 1529 las tropas venecianas y francesas fueron protagonistas del saqueo de Molfetta que se saldó con la muerte de 1000 habitantes durante los dos largos días que duraron las represalias.Con el tratado de Utrech estipulado en 1714 entre los Habsburgo y los Borbones el sur de Italia pasó a los Habsburgo que lo mantuvieron hasta la llegada de los Borbones en el 1734. También pasó por un periodo floreciente con Carlos de Borbón.
Con Umberto I tuvo un desarrollo industrial de grandes proporciones.
En octubre de 1860 mediante voto plebiscitario se decidió la anexión del Reino de las Dos Sicilias al Reino de Italia (1861).Durante la Primera Guerra Mundial Molfetta fue bombardeada por una unidad naval y aérea austriaca que causaron la perdida de civiles y considerables daños a la ciudad.

El Duomo de San Corrado

En el núcleo originario de Molfetta, la Isla de San Andrea, se yergue la majestuosa Catedral de San Corrado o “Duomo vecchio”, edificio románico del siglo XI.
La Catedral de San Corrado está situada a orillas del mar y está rodeado de casas que forman la antigua aldea de Molfetta. Más conocido como la vieja iglesia actualmente es monumento nacional. Comenzaron su construcción después del año 1150 y acabaron a finales del siglo XIII, durante el período de mayor prosperidad del comercio marítimo. Es considerado un ejemplo grandioso de la arquitectura románico pugliese. La iglesia posee la fascinación debida a la armonía de elementos bizantinos, románicos y musulmanes.




Duomo di S. Corrado

Se presenta como un enorme edificio con 3 cúpulas alineadas en la nave central y recubiertas en su exterior por tambores poligonales con una cobertura a pirámide completada con un material llamado "chiancarelle" (tablas de piedra local) dispuestas con marcada inclinación para favorecer el escurrimiento de las lluvias. En la parte baja del portal de entrada se encuentra la Cruz de Malta, mientras en la parte superior hay un ornamento semicircular. En la parte alta de la entrada, precisamente en el centro, podemos admirar un óculo románico (En arquitectura se conoce como óculo a la ventana de forma circular u oval).



Duomo di S. Corrado - Interno

La parte interna tiene una forma asimétrica con tres naves divididas por pilares con forma de cruz, conserva el encanto del arte bizantina, románico pugliese y musulmana. Interesante es el capitel esculpido con vegetales y animales, muy pintoresca es la pila del agua bendita que representa un hombre, probablemente un sarraceno, que tiene en sus manos una bandeja con un pescado.



Duomo S. Corrado-Pila de agua bendita.

Los molfettesi del Centro Pugliese de Bahía Blanca y Región:
Abbattista, Altomare, Allegretta, Azzollini, Battista, Bottalico, Caldarola, Capelutti, Capurso, Caputo, De Palma, De Gennaro, Facchini, La Forgia, Marzocca, Minervini, Mongelli, Pappagallo, Piccininni, Porcelli, Ragno, Salvemini, Sciancalepore, Spadavecchia, Squeo, Tedesco, Valente y Vitulano.

Encuentro de la familia pugliese 2009



Se pueden reservar tarjetas para el almuerzo correspondiente al “Encuentro de la familia pugliese 2009”, que tendrá lugar el próximo domingo 6 de septiembre, 12:30 horas, en el Salón del Grupo Scout Don Ernesto Pilling, calle Lautaro 2750 de Ingeniero White, llamando al teléfono 457 2643 o a los celulares 154 226856 o 156 429126 por mail a pugliesidibahia@hotmail.com
Costo de la tarjeta $ 30.-
Se ofrecerá un típico menú italiano, acompañado con sorteos y juegos que crearán una atmósfera especial para un domingo diferente, con los colores y sabores de la Puglia.

SEMINARIO DE CAPACITACIÓN

En el marco del Corredor Productivo Turístico Cultural Italia-Argentina se desarrollará los días martes 22 y jueves 24 de septiembre , de las 16 a 20 horas, un Seminario para la Gestión de Calidad:

CAPACITACIÓN EN MANIPULACIÓN
HIGIÉNICA DE LOS ALIMENTOS y BUENAS PRÁCTICAS DE MANUFACTURA
Dirigido a: Personal abocado a la manipulación de alimentos, encargados de control de calidad de productos, interesados en el cumplimiento de normas para la exportación de productos.

Objetivo: Conocimiento en el manejo higiénico de los alimentos (BPM) en todas las etapas de elaboración de productos alimenticios, desde el ingreso de las materias primas hasta el producto final terminado.

Se entregaran certificados de asistencia.
Lugar: Federación Bioquímica Argentina, ciudad de La Plata Calle 6 nº 1344 entre calles 59 y 60.
Informes e inscripción: teléfono 0221 424 0288 o al mail info@corredorproductivo.org

UN CASO QUE CONMOVIO AL MUNDO

Hace 82 años, en la cárcel norteamericana de Charlestown, Massachusetts, eran ejecutados en la silla eléctrica Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, acusados de un asesinato que no habían cometido. Siete años de cárcel, un proceso plagado de groseras violaciones a la ley y la sospecha, confirmada con los años, de que Sacco y Vanzetti habían sido condenados por ser anarquistas e inmigrantes y no porque existieran pruebas en su contra, convirtieron al caso en un modelo de injusticia. Como millones de italianos, Sacco y Vanzetti habían emigrado a Estados Unidos movidos por el sueño de la América próspera. Se conocieron en los alrededores de Boston. Sacco era zapatero y Vanzetti vendía pescado. Ambos formaban parte de un grupo de anarquistas que participaban en las luchas sindicales contra las condiciones de semiesclavitud que imperaban en aquel momento en el régimen laboral norteamericano.





Foto Los acusados Bartolomeo Vanzetti y Nicola Sacco

El 5 de mayo de 1920 fueron arrestados en una de las redadas policiales contra los anarquistas. Y aunque al comienzo fueron acusados de distribuir panfletos subversivos y de poseer una pistola, poco después las autoridades los vincularon a un doble crimen que se había cometido, 20 días antes, en South Baintree. De nada sirvieron las numerosas pruebas que los desvinculaban del asesinato de Frederick Parmentier, cajero de una fábrica de calzado, y del guardián Alessandro Berardelli, cometido por dos ladrones que se habían alzado además con 15.677 dólares y que después huyeron. El proceso comenzó el 31 de mayo de 1921 y estuvo viciado desde el comienzo. Los jueces no escucharon a un testigo que declaró a la policía que Sacco y Vanzetti no eran los hombres que había visto disparar durante el robo. Ni tomaron en cuenta que el cónsul italiano declaró que, a la hora del crimen, Sacco se encontraba en su despacho. Ni siquiera que la bala homicida era de un calibre diferente de la del arma secuestrada a los anarquistas. Peor aún, Sacco y Vanzetti fueron condenados incluso después de que Celestino Madeiros, compañero de prisión, confesó haber sido él uno de los asesinos de los empleados de la fábrica de calzado Slater and Mornil de South Baintree. Tampoco sirvió de nada la ola de indignación que la injusticia del proceso provocó en la opinión pública norteamericana y mundial.

Foto Manifestación en solidaridad con Sacco y Vanzetti


La evidente persecución ideológica y xenófoba de las autoridades de EE.UU. quedaba en evidencia en declaraciones como las del presidente del tribunal, Webster Thayer, que dijo en una de las audiencias: Los imputados en el asesinato son culpables de socialismo. Un gran movimiento de solidaridad recorrió el mundo y en casi todos los países se formaron comisiones para intentar ayudar a los dos anarquistas. A pesar de las prohibiciones, manifestaciones obreras y protestas multitudinarias se sucedieron en Londres, Nueva Delhi, París, Roma y Buenos Aires, entre otras capitales del mundo. Por ellos se produjo la primera huelga internacional (que se cumplió en casi todos los países del mundo) y pidieron clemencia Einstein, Marie Curie, Bernard Shaw, Orson Welles y Miguel de Unamuno además de otros intelectuales, científicos, actores y organizaciones defensoras de los derechos civiles. La ejecución de Sacco se llevó a cabo a las 0.19 del 23 de agosto de 1927 en la silla eléctrica y siete minutos después una potente corriente eléctrica acabó con la vida de Vanzetti. Si no hubiera existido este acto de injusticia probablemente hubiéramos muerto en el anonimato y nuestras palabras, ideas y sufrimientos no significarían nada. Desde hoy nuestra muerte es lo único que cuenta. Nuestra condena se ha convertido en nuestro triunfo, dicen que dijo Vanzetti cuando supo que el juez Thayer dictó la pena de muerte. Una inmensa procesión acompañó los dos ataúdes.



Foto Funerales de Sacco y Vanzetti



Después de la ejecución, la Corte Suprema -a través de la Hays Commission, el órgano de autocensura de los productores cinematográficos- ordenó la destrucción de todo el material filmado sobre la historia de los dos italianos. El proceso y su injusticia fue visto más que como una punición contra Sacco y Vanzetti como un escarmiento para la creciente fuerza del proletariado norteamericano compuesto por aquellos años de una inmensa mayoría de inmigrantes. Cincuenta años después de aquel 23 de agosto de 1977, Mitchell S. Dukakis, entonces gobernador de Massachusetts, rehabilitó la memoria de los dos italianos. Dukakis reconoció formalmente que Sacco y Vanzetti eran inocentes y que fueron condenados más por sus convicciones políticas y por su condición de inmigrantes que por cualquier prueba fehaciente contra ellos.